Archivo de la etiqueta: Gente de Bien

“Gente de Bien”. La dignidad de los de abajo

Se acerca navidad y la madre del pequeño Eric debe irse por un tiempo, así que deja a su hijo una temporada con su padre, viviendo en una pequeña pensión en el centro de Bogotá. En el día, Eric lo acompaña a hacer un trabajo de carpintería en el apartamento de una profesora universitaria, de estrato marcadamente más alto, que de inmediato se preocupa por el niño y lo invita a pasar tiempo con su propio hijo. Eventualmente, ella invitará a padre e hijo a pasar las fiestas en la casa de campo que comparte con su familia.

La primera vez que vemos a los personajes —un padre comprensivo y preocupado por ofrecerle a su hijo lo poco que tiene; una profesora en un apartamento con ciertos lujos, peleando a gritos con su hija— el director Franco Lolli parece dejarnos claro quién es la verdadera “gente de bien” (sobre todo cuando este concepto se usa tradicionalmente para designar a la gente de clase alta). Pero Lolli es más astuto que eso, y las ambigüedades morales que conlleva el título se van revelando a medida que avanza la historia:

¿Hace bien él en permitir a su hijo pasar más tiempo con la familia de la señora que con la suya? ¿Se ve comprometida su dignidad al hacerlo? ¿Es válida su frustración al hacerlo si sabe que así le está brindando lo mejor a su hijo? ¿Es eso, de hecho, lo mejor? ¿Hace bien ella en acoger al niño dentro de su hogar? ¿O representa ella el proverbio que dice “De buenas intenciones está hecho el camino al infierno”?

En cada palabra, en cada mirada de los personajes, se va enredando más la maraña de sus sentimientos y se hace más evidente la intensa complejidad que cualquier realidad social contiene, y el hecho de que las diferencias sociales están siempre presentes, silenciosas, sutiles, pero filtrándose en cada interacción humana en una sociedad de clases; más en una como la bogotana. Esto es evidente, por ejemplo, en la barrera invisible que parece existir entre el padre de Eric y la familia de la profesora, y que hace tan extraño el momento en que él se acerca a ellos; o en la discusión de los jóvenes, aparentemente simple, acerca de sus destinos para vacaciones.

Lolli logra elaborar una historia muy sencilla, privilegiando una melancolía de cocción lenta en vez de momentos de dramatismo intenso, y logrando así que los momentos tristes sean aún más dolorosos.

Es inevitable que sintamos por momentos que la película tiene un mejor hogar en la televisión: el formato de imagen, más estrecho que el widescreen, sin duda ayuda a esto. Sin embargo, creo que es una elección acertada para darle un toque más íntimo a la historia, y es una elección que apoya, desde la parte estética, el realismo social que caracteriza a la película, y que por momentos recuerda al cine de los hermanos Dardenne (El niño de la bicicleta, Dos días, una noche).

Es sorprendente también el trabajo que hace el director con un reparto en su mayoría compuesto de actores no profesionales, entre los que se destaca el protagonista, Bryan Santamaría. Sumergiéndose en los matices de la sociedad que lo engendró, Lolli ha logrado construir un relato de pequeña escala pero de grande alcance, y un primer largometraje que nos deja ansiosos de más.

Una crítica de Luis Felipe Raguá M.

Fuente: Filmicas

Gente de bien (2014): Reseña

La proyección comenzará a las 19:00 horas el jueves 2 de marzo en el salón de actos del Centro Joaquín Roncal. Entrada libre hasta completar aforo.