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Chocó, una mujer que resiste

Sin duda no podríamos haber elegido mejor la película del ciclo de cine colombiano que se proyectará este miércoles 8 de marzo coincidiendo con el día internacional de la mujer. Chocó es una película cruda, pero que da visibilidad a la situación que viven muchas mujeres en diversos lugares. Muchos de ellos muy lejanos, otros al lado mismo de nuestra casa.

El Chocó es un departamento de Colombia, situado en la región del Pacífico, en la frontera con Panamá. Desde el punto de vista ecológico y geográfico es un tesoro, regado por caudalosos ríos, cubierto de selvas tropicales, abundante en especies de aves, reptiles y una flora paradisíaca. Una cadena de altas montañas, al oriente, lo aísla de la zona andina y da lugar a lluvias torrenciales y frecuentes. La mayor parte de su población es de raza negra, afrodescendientes de las poblaciones de esclavos que fueron traídos a Colombia. El resto proviene de etnias indígenas o son mestizos o mulatos. Es una de las regiones del país con mayores índices de pobreza, sus habitantes han migrado desde hace tiempos a la zona andina y a la costa atlántica, que se ha venido enriqueciendo con estas gentes, en general pacíficas, trabajadoras, y ricas en tradiciones culturales, muchas de ellas del más puro origen africano.

La región tiene fama de ser rica, por sus recursos mineros, oro y platino, sus ríos y sus selvas, pero condenada a la miseria y al abandono centralista, sin suficientes vías de comunicación, sin puertos, y sometida al expolio de aventureros, malos políticos y negociantes. Chocó, ópera prima de Johnny Hendrix Hinestroza, nacido en la región, se basa en un personaje femenino que tiene ese mismo nombre. Es evidente el carácter simbólico de esta elección, ya que ella representa al Chocó, personificado en mujer inteligente, trabajadora, esforzada y valiente, que lucha por su dignidad y sus hijos, en un ambiente complejo, lleno de belleza natural y de miseria, y excelsamente rico en tradiciones culturales y en dignidad ancestral. Cuando ella canta, hacia el final del filme, la tradicional canción, el lamento chocoano “Óyeme Chocó, oye por favor, tú no tienes por qué estar sufriendo así; la resignación de tu corazón se agotará y el día llegará de tu redención…” es una viva representación de los lamentos de su tierra y de sus habitantes.

Ya que Chocó es una mujer, el mejor simbolismo de expolio y de abandono es el estar sometida a diversas formas de machismo, y este es el tema central. Su marido es un hombre bien parecido, músico y de naturaleza alegre, pero absolutamente atrapado por el licor, por el juego, la irresponsabilidad y la desidia, incapaz de apreciar la profunda dignidad y sabiduría de Chocó, a quien trata meramente como objeto sexual, y de poner atención y educar a sus dos bellos hijos, enteramente dependientes de los esfuerzos de su madre.

Como mujer, Chocó, no podría faltar a otro simbolismo. Ella, como el territorio, sufre los desmanes de la minería ilegal, aquella que arrasa con los territorios, que explota a los mineros y que se aprovecha del desempleo rampante, imponiendo condiciones y humillando. Y un tercero adicional, el de los comerciantes foráneos, que se aprovechan de la ignorancia y de las necesidades para manipular y engañar a las gentes. Bajo este simbolismo, Chocó-mujer se ve condicionada por el tendero del lugar a ceder su orgullo y su dignidad de mujer a cambio de la oportunidad de regalar un instante de felicidad a su hija, ya que “cuando el amor sabe a tarta, una madre es capaz de todo”. Esto ocurre en una escena asimétrica, más bien grotesca, de poca calidad estética, sin duda con la intención de contrastar lo macho-abusivo-brutal con lo femenino-digno-ofendido.

Como lo manifiesta en una entrevista a el director tomó esta película como una oportunidad para resaltar los valores del Chocó-región, a través de la Chocó-mujer, poniendo énfasis en ubicarla en un ambiente sencillo, comunitario, respetuoso, cuidando que la parafernalia invasiva de una producción de este tipo no perturbara negativamente, sino más bien buscando crear impactos positivos. Para ello se generaron talleres audiovisuales con la comunidad y se hicieron documentales con sus vivencias y sus historias, contadas por ellos mismos. Comenta Hendrix que las comunidades se enamoraron del proyecto, al igual mucha de la gente que trabajó en la película, que aceptaron salarios modestos y aportaron como si se tratara de una cooperativa.

Por todo lo anterior, no es extraño que esta cinta tenga algunos aspectos de tipo documental y cultural, que se insertan inesperadamente, y que tienen sentido en la historia en la medida en que se capte la simbiosis Chocó-mujer-territorio. Vale la pena resaltar, por su belleza y su gran valor cultural, las escenas del inicio, dedicadas a las antiguas tradiciones de los “Alabaos”, cantos corales de alabanza y exaltación religiosa, acostumbrados por la población chocoana en los velorios de los adultos. Se cantan en tono de lamento y alabanza, con acento salmodiano y modulaciones propias de la música colectiva de las tradiciones africanas. No es de menor belleza en el cierre y en el intermedio, el muestrario que se hace de las devociones a San Pacho (San Francisco) y a la Virgen, con procesiones en el río y en las calles, llenas de colorido y de sentido popular. También en este caso, Chocó-mujer protagoniza estos sentimientos y en ellos se escuda, de cierta forma, para protagonizar un acto extremo de valentía y de liberación, algo que Chocó-región no ha podido experimentar.

Chocó tuvo muy buena acogida en los Festivales de cine de Cartagena y de Berlín sin duda merecida por la historia que se cuenta, por las analogías que se establecen, por la naturalidad de los personajes y del paisaje, a los cuales hace honor una buena fotografía. Hay que resaltar la intención del director y del equipo por introducir esta región a través de cine, a un contexto amplio, tanto nacional como internacional. la película ha logrado que se vea con gusto, con curiosidad, entretenidamente y despierta en el espectador admiración por esta Chocó-mujer, valiente y digna.

Una crítica de Enrique Posada

Fuente: El espectador imaginario

http://www.elespectadorimaginario.com/choco/

La proyección comenzará a las 19:00 horas del miércoles 8 de marzo en el salón de actos de Centro Joaquín Roncal. Entrada libre hasta completar aforo.

 

“La tierra y la sombra”. Cuando todo se oscurece

No debe sorprender que la ópera prima del director colombiano César Augusto Acevedo haya recibido premios importantes en el Festival Internacional de Cannes de 2015. Según  lo que se aprecia al verla, se trata de una película vivencial, que trata de comunicar sentimientos profundos, mundos interiores, relaciones humanas y sus conexiones con la realidad externa que modela y que oprime.

En La tierra y la sombra se describen realidades del mundo de la familia y del mundo del trabajo, enmarcadas dentro del contexto de las extensas y fértiles planicies del Valle del Cauca, en Colombia, dedicadas en buena parte a la siembra de la caña de azúcar. Casi todo transcurre alrededor de una familia cuya vida ha quedado marcada por este cultivo y por la forma en que las cosas han ido evolucionando con el tiempo.  No se muestran imágenes del pasado familiar, pero es evidente que en épocas ya idas, la casita de campo en la cual viven y que ahora está rodeada de la monotonía de los geométricos cultivos, era parte de algún vergel campesino, con huertos, árboles, animales y cierto sentido de la independencia y del amor familiar. De ello solo han quedado una comprometida ética del trabajo, una agobiante nostalgia, abandonos y un gigantesco samán; árbol testigo viviente y solitario. Ya ni tan solo se arriman los pájaros por allí, a pesar de que los vivientes los tienten con las frutas que colocan en una tabla al pie del árbol.

En La tierra y la sombra predominan las sombras. La casa es oscura y ello sirve para que la fotografía se recree en notables juegos de luces. Los rostros son duros y amargos, oscurecidos por difíciles recuerdos, apagados por las dificultades familiares, descoloridos por la enfermedad y la impotencia, ennegrecidos por las cenizas y el polvo siempre prevalente en los ambientes, doblados por la incertidumbre. En el campo, los alegres tonos de la caña apenas si se notan, abrumados por la monotonía del cultivo y por las cenizas resultantes de las quemas, visibles en los brotes quemados y en los suelos. Los cielos siempre aparecen grises, con algún humilde resquicio azulado, que apenas si deja entrar las luces del día. Cuando se iluminan, es porque está en llamas el campo, es porque hay quemas en los cultivos, que parecen abrasarlo todo. En los suelos y en las caras se acumulan pavesas negras y cenizas.


¿De qué nos hablan acá?, ¿de alguna fantasía poética sobre las luces y las sombras o de la dura realidad que se vive en esas tierras? Como es usual en el cine, ambas cosas se están contando. Nos habla el filme de una realidad, que se intenta mostrar en las repetidas escenas, en las que los trabajadores que cortan la caña manifiestan sus inconformidades y sus frustraciones con sus salarios que no llegan a tiempo, que no reflejan la dureza laboral, que no dan justicia a la entrega y los sacrificios. Nos pone de frente con la realidad de las quemas controladas que se hacen en los cultivos, las cuales aparecen, en realidad, descontroladas, feroces, amenazantes, generando cenizas y pavesas a los cuatro vientos, ennegreciendo las vidas y los cuerpos. Nos pone en  contacto con los conflictos familiares, generados por desuniones, por abandonos y por las palabras duras y las miradas desconfiadas. Y nos acerca a la muerte, inevitable compañera, que se arrima prematura al hogar, apagando la vida del todavía joven padre de familia, con sus pulmones dañados y fatigados por el polvo del ambiente.

Dados estos contextos, vale la pena comentar sobre las realidades objetivas del cultivo de la caña de azúcar en el Valle del Cauca, para tener alguna aproximación a todos estos problemas. No hay duda que el director ha aprovechado esta bella película para generar inquietudes en los espectadores, para desatar acciones y para proponer cambios. Y no lo hace con técnicas documentales; no hay cifras ni contexto, no hay análisis histórico ni comentarios. El mensaje nos llega limpio, sin alegatos ideológicos, sin manipulaciones deliberadas. Por eso, ante tal respeto por el espectador, este se siente libre para averiguar más, para profundizar, para arrimarse a las quemas y a las pavesas sin quedar atrapado, pero rico en motivaciones, con sentido de compromiso. Me parece que así se logra mayor alcance, mayor empatía.

La caña de azúcar es la fuente de las mayores producciones de azúcar en el mundo. Ha sido un cultivo que desde tiempos antiguos ha estado ligado a conflictos laborales y humanos. En la actualidad tiende a ser un cultivo tecnificado, de naturaleza bastante industrial, asociado con las empresas productoras de azúcar y de alcohol. Pero todavía persiste la costumbre de hacer quemas controladas para que las hojas se desprendan y el tronco se debilite y se precocine, facilitando el trabajo a los cortadores manuales, subiendo la productividad y los ingresos notablemente. Además, la quema elimina plagas, basuras, residuos y la pelusa que existe alrededor del tronco, que se considera que puede generar problemas de salud. En Colombia, las quemas se realizan por autorización del Ministerio del Medio Ambiente y están controladas por la autoridad ambiental de cada zona, encargada de regular que no afecten a la población civil. A pesar de lo anterior, este procedimiento es cada vez menos aceptado por las comunidades cercanas, por sus implicaciones ecológicas y por la lluvia de cenizas que se generan. La alternativa que existe es utilizar maquinaria de corte, lo cual se hace en pocos países, con impactos posiblemente negativos sobre la calidad y el empleo. Igualmente se estudian variedades que faciliten los procesos de corte, sean manuales o mecánicos, sin que sean necesarias las quemas.

Como tan alegóricamente muestra la película, estos asuntos ambientales que tienen que ver con prácticas establecidas, presentan lados oscuros que deben ser resueltos. Por ello hay que iluminarlos con la fortaleza y la creatividad humanas, de manera que nadie tenga que sufrir, que nadie se tenga que indignar, y así se respete el equilibrio. Quemar es sin duda un signo atávico de resolver las cosas violentamente, dado el carácter amenazante, extensivo, dominante del fuego de los incendios. Cuando hay llamas que ensombrecen la tierra, hay que tomarlas como signos de la necesidad de descubrir fuegos y luces que iluminen. Y de esas cosas todos sabemos en lo más íntimo de nuestro ser. Por eso hay que dar salida al profundo humanismo subyacente, al profundo sentido de contacto con la tierra. Allí habrá respuestas sabias.

Una crítica de Enrique Posada

Fuente: El espectador imaginario

http://www.elespectadorimaginario.com/la-tierra-y-la-sombra/

La proyección comenzará a las 20:00 horas del miércoles 1 de marzo en el salón de actos de La Armas. Entrada libre hasta completar aforo.

“Sofía y el Terco”. Una fábula bien contada

Con alguna frecuencia en el imaginario colectivo ajeno al país el cine de Colombia tiene que ver con historias llenas de violencia, lenguaje sucio, narcotráfico, traición e infidelidad. Afortunadamente, el país también cuenta con oleadas de frescura, en las cuales la creatividad, la ternura, la espontaneidad, la buena actuación y la belleza de la historia sobresalen. Una de estas películas es “Sofía y el Terco”, la ópera prima del escritor y director Andrés Burgos y que ganó el Premio Especial de Jurado en su participación en el Festival Internacional de Cine de Cartagena. La presencia de Carmen Maura, como es natural, confiere un aura positiva al filme. Ella aceptó participar atraída por la calidad del guión y por la idea de formar parte de una ópera prima de un buen escritor, en la cual tuvo el desafío de representar un papel lleno de mensajes y de expresividad, sin decir una sola palabra.

La vida en los pequeños pueblos de las zonas frías de los Andes colombianos puede ser extremadamente rutinaria, sin que por ello deje de tener un encanto singular. La bella fotografía de Sofía y el Terco nos deleita, todos los días, con los fríos amaneceres del páramo; el sol de la mañana rompe tímidamente las nieblas en las montañas, dejando entrever las casas campesinas entre los tonos blancos de la bruma. Sofía es la esposa fiel que se levanta, abre la ventana, respira el aire fresco, hace el desayuno, acicala a Alfredo, el marido, y lo despacha diariamente hacia el pueblo, para que gaste sus días de tendero en un lugar donde nada rompe la monotonía. Burgos narra con todo cuidado esta vida de rutina absoluta, a través de escenas que se repiten varias veces, teniendo cuidado de añadir en cada ocasión algún detalle singular que rompa las repeticiones. Va estableciendo, de este modo, insinuaciones de historias pequeñas que mantienen la atención del espectador. Hay un mensaje subyacente: la monotonía se puede soportar en la medida en que los protagonistas tengan, aunque sea, pequeñas opciones para contar o imaginar alguna historia.

Para Sofía el rompimiento de su monotonía de esposa está en tres aspectos: sus sueños, la música y la amistad. En cada uno de ellos, Burgos se recrea. Es notable y novedosa la forma en que nos introduce en los sueños de Sofía, a través de imágenes y diseños infantiles; utiliza collages de materiales y de formas, que representan al mar, con sus olas y sus peces, con los cuales goza infantilmente una Sofía, anciana de carne y hueso, rozagante y sonriente, de vestido de baño recatado. En una variación del tema de los sueños infantiles y adultos, a veces aparecen escenas en las cuales Sofía se encuentra en medio del verdor de los campos, con la niñita que fue, a la vez aventurera y temerosa. Se va estableciendo, en esta forma, la empatía del espectador con esta mujer y sus sueños: mujer esclava de unas rutinas que se soportan a base de imágenes de ensueño y de recuerdos de niñez.

En estos pueblos, seguramente, las personas se van acostumbrando las unas a las otras, y la constante presencia del otro puede dar espacios para la amistada perfecta, aquella que soporta el paso del tiempo, que solo se rompe con la muerte. Sofía tiene a Mercedes, su amiga, magníficamente protagonizada por Constanza Duque. Una vez que despacha a su marido, Sofía se desplaza a la casa de Mercedes para disfrutar con ella de un programa secreto, lleno de intimidad y confianza mutua: escuchar música moderna, calladamente, cada una con su par de audífonos, sentadas cercanamente. Burgos nos acerca delicadamente, con tomas repetidas, al movimiento rítmico de sus pies, vestidos con pantuflas de lana, perfectamente sincronizados, y a sus miradas absortas en la música y en el momento, como símbolo de los ideales de la amistad abandonada. Como se trata de dos actrices excelsas, que disfrutan de estos momentos, y como el director no se gasta afanes, el resultado es increíblemente íntimo y tierno.

Estas escenas musicales, de ensoñación y amistad, son la preparación para una singular película de carretera que transporta a Sofía desde las cumbres andinas hasta el mar de sus ensueños. El “road movie” nunca pierde su encanto para expresar aspectos inesperados en los protagonistas, en la carretera misma, en los paisajes del camino. Burgos cae en cuenta de que Colombia es especialmente atractiva para este género y se atreve a contar la historia de Sofía sufriendo avatares entre caminos de montañas, robos, camioneros y fondas, no exentos del encuentro con un par de personajes que equilibran la historia, para que no sea meramente la de una mujer vieja e ilusa perdida en sus locuras, sino que se convierte en una jornada de transformación personal para ella y para los seres que encuentra en su viaje.

¿Y qué hay de la terquedad? Alfredo es el símbolo de la rutina misma, que siempre sale de la casa y llega a la misma hora, que dice las mismas palabras y con los mismos gestos, que hace las mismas cosas, que ronca siempre en la misma forma terca e insistente. Posee un machismo terco, acostumbrado a la generosa entrega de su mujer, la cual acepta como algo natural, que se da por hecho garantizado de la vida. ¿Qué pasa cuando la mujer abandona el hogar y deja el nido vacío? Burgos aprovecha estas circunstancias para contar detalladamente, lentamente, una historia adicional: una lección sobre la soledad profunda y el deterioro personal que implica la vida del hombre solo. En este sentido, la película es un homenaje a la capacidad femenina para equilibrar la terquedad machista del hombre. Un homenaje que para nada se resigna a que el personaje femenino aparezca apagado y disminuido, sino que encuentra en el profundo interior de la mujer una reserva de sabiduría, de creatividad y de capacidad para la aventura, que quizás los hombres tercos no llegarán a intuir y, menos, a experimentar.

Vale la pena disfrutar de esta bella fábula bien contada, que se puede apreciar sin afanes, para sentir un aliento de aire fresco, una onda de cine nuevo y creativo, para contribuir a romper la imagen terca de violencia  de la sufrida Colombia.

Una crítica de Enrique Posada

Fuente: El espectador Imaginario

La proyección comenzará a las 20:00 horas en el salón de actos de La Armas. Entrada libre hasta completar aforo.

Programación completa de Principio de Temporada dedicado a Colombia

Desde el 15 de febrero al 31 de marzo el Festival de Cine de Zaragoza volverá a celebrar en la ciudad su sección dedicada a la cinematografía y cultura de otro país, Principio de Temporada. En esta ocasión la cita será con Colombia.

Fotograma de “Chocó”

Colombia, de actualidad en fechas recientes por esa ansiada Paz a la que están llegando de la mano del acuerdo y el entendimiento, es mucho más que el estereotipo violento y conflictivo, que en algunas ocasiones y casi siempre desde latitudes ajenas, se nos ha mostrado.

Los Hongos

Colombia es cine,  música, literatura y creatividad. Cuna de grandes genios que han cambiado la historia de la literatura hispana y de grandes músicos que son referente mundiales.

El Festival de Cine de Zaragoza abre el año con una programación a la altura de este maravilloso país, su cine y su cultura.

Programación Completa

Cine

Jueves 16/02/2017

Centro Joaquín Roncal 19:00 h. Cine

“Los viajes del viento” de Ciro Guerra. 2009 117’

 

Domingo 26/02/2017

Las Armas 20:00 h. Cine

“Sofía y el terco” de Andrés Burgos. 2012  84’

 

Miércoles 1/03/2017

Las Armas 20:00 h. Cine

“La tierra y la sombra” de César Acevedo. 2015  94’

 

Jueves 2/03/2017

Centro Joaquín Roncal 19:00 h. Cine

“Gente de bien” de Franco Lolli. 2015 187’

 

Miércoles 8/03/2017

Centro Joaquín Roncal 19:00 h. Cine

“Chocó” de Jhonny Hendrix Hinestroza. 2012  80’

 

Jueves 9/03/2017

Biblioteca Cubit 19:00 h. Cine

“Gabo, la magia de lo real” de Justin Webster. 2015  90’

 

Domingo 12/03/2017

Las Armas 20:00 h. Cine

“Los hongos” de Oscar Ruíz Navas. 2014  103’

 

Martes 14/03/2017

Biblioteca Cubit 19:00 h. Cine

“Del amor y otros demonios” de Hilda Hidalgo. 2010  97’

Exposiciones

 

Miércoles 15/02/2017 al sábado 11/03/2017

Centro Joaquín Roncal  Exposición fotográfica

“Mujer Atlas. Conflicto en Colombia”. Fotografías de Colita

De lunes a viernes de 18 a 21 h. y sábados de 11 a 13:30 y  18 a 21 h.

 

Martes 7/03/2017 al viernes 31/03/2017

Biblioteca Cubit  Exposición/intervención

“Mi Macondo”

De lunes a viernes de 9 a 21 h. Fines de semana y festivos cerrado.
Martes 7/03/2017 al viernes 31/03/2017

Biblioteca Cubit  Exposición bibliográfica y de fondos de la biblioteca

“Mi Macondo”

De lunes a viernes de 9 a 21 h. Fines de semana y festivos cerrado.

 

Agradecemos la colaboración de Proimagenes Colombia, Embajada de Colombia en España, ACNUR España, Centro Joaquín Roncal, Las Armas y Biblioteca para Jóvenes Cubit.

La película maldita de Fernando Fernán Gómez en el Festival de Cine de Zaragoza

“El Mundo Sigue”  es la película maldita de Fernán Gómez, censurada por el franquismo. 50 años después podemos disfrutarla con esta magnífica restauración que se hizo en 2015 y que ha recorrido muchos Festivales del Mundo. Posteriormente a la proyección tendremos coloquio con Juan Estelrich (productor y responsable de la recuperación de esta película que produjeron su abuelo y su padre), además de Rosa Salgado, montadora de la película y Gemma Cuervo, protagonista y que además son las únicas personas del equipo artístico y técnico que quedan con vida.

Una historia brutal

El mundo sigue se estrenó en sesión continua, casi en la clandestinidad, el 10 de julio de 1965 en Bilbao. La censura franquista fue implacable con una cinta brutal, de manera que los cortes a que la sometió hicieron inviable su exhibición. Ahora, otro 10 de julio cincuenta años más tarde, el cine como arte universal y no meramente español, recupera una de sus obras maestras.

No hay muchos clásicos, en todo caso, en el cine español, pero este se ha permitido el lujo de ignorar durante medio siglo una obra que hubiera podido arrasar en las grandes muestras de su tiempo. Fernando Fernán-Gómez dirige esta película entre medias de su comedia más lograda, La venganza de don Mendo, y su obra más alabada, El extraño viaje, título este que sustituiría definitivamente al que su director había inscrito con un aire más descriptivo: El crimen de Mazarrón.

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Gemma Cuervo, co-protagonista de la cinta cincuenta años atrás, no pudo contener la emoción y las lágrimas al contemplar el realismo con que se describe la vida en la posguerra española. “La grisura de las calles, la negrura de las casas, la miseria y las bajezas de las gentes constituían nuestro ambiente, era lo que vivíamos y teníamos cuando las heridas de la guerra seguían aún sin cerrarse”, balbucea la actriz, perdida en los recuerdos de aquel rodaje.

Fernán-Gómez no ahorra ninguna estampa de la pobreza y miseria que presidían aquel tiempo

Como gran cronista cinematográfico de su tiempo Fernán-Gómez no ahorra ninguna estampa de la pobreza y miseria que presidían aquel tiempo. El adulterio, la ambición, la violencia, el hambre y el maltrato a la mujer estallan en un ambiente de injusticia, en un mundo sin piedad, rivalidad y odio cainita entre dos hermanas, interpretadas magistralmente por la propia Gemma Cuervo y Lina Canalejas.

Las actrices protagonistas de la película.El propio Fernán-Gómez, en el papel de marido de esta última, describe la obsesión porque un golpe de suerte, en este caso gracias a las quinielas, cambie su triste destino. Sus registros como personaje a la vez mezquino, arrogante y víctima de sí mismo, es todo un compendio del arte de la interpretación.

La cinta experimenta también con planos y secuencias absolutamente vanguardistas para aquella época, y aprovecha un elenco de secundarios absolutamente memorable: Agustín González, Francisco Pierrá, Milagros Leal, José Morales, Fernando Guillén, José Calvo,Marisa Paredes, Jacinto San Emeterio, José María Caffarel o Pilar Bardem.

La película se podrá ver en la Filmoteca de Zaragoza a las 18;00 horas con entrada libre.

 

Entrevista al director Ignacio Estaregui: “se dice que dedicarse al cine es una carrera de fondo, pero cada vez soy más consciente que es de ultra fondo”

Entrevistamos a Ignacio Estaregui, que recibirá en esta edición del festival de cine el premio Augusto “Del corto al largo” y que ya prepara su segundo largometraje. Nos habla de su manera de entender el cine y de como ve el panorama audiovisual.

1. ¿Cuales son tus referentes en el cine? directores, películas…

Como espectador soy bastante ecléctico, me gusta todo tipo de cine y de estilos, pero es verdad que fue viendo “Atrapado por su pasado” de Brian de Palma cuando me di cuenta de que, además de lo que contaba una película, era igual de importante el cómo lo contaban. Gracias a él fui consciente de que había un director planificando detrás de la cámara. Mis tres películas son “Atrapado por su pasado”, “Veredicto final” y “Rocky”, no solo por las historias que cuentan sino por los protagonistas que las viven.
Mis directores son muchos pero me quedaría con el trabajo de De Palma, Lumet y Hitchcock.

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Cartel de Justi&Cia , primer largo de Estaregui donde contó como protagonistas con el ya desaparecido Álex Angulo y Hovik Keuchkerian como pareja protagonista.

2. “Barcelona, “Justi&Cia” fue tu primer largo como director. Desde la distancia y con la experiencia que da el tiempo ¿Hay muchas cosas que no harías o harías de manera diferente?

Bueno, “Justi&Cia” es una película hija de su tiempo que se hizo con la premura de querer ser los primeros en hablar sobre la corrupción del sistema, aunque al final fuera solo el telón de fondo del viaje humano que viven los dos protagonistas. Independientemente del resultado, fuera mejor o peor, quedará para siempre como testigo del momento social y político que vivimos en este país.
Cambiaría muchísimas cosas del proceso, sobre todo porque se hizo con muy poco presupuesto y eso marcó el desarrollo. Todavía a día de hoy hay escenas que no puedo ver. Pero es cierto que el tiempo y la perspectiva me hacen estar cada vez más orgulloso de aquel viaje. Fue toda una experiencia vital. Y desde luego me quedo con el mayor de los aciertos, haber elegido a la pareja protagonista.

3. ¿Crees que dedicarse al cine en España tiene futuro?

Tiene futuro, pero para unos pocos. Es cierto eso que se dice que dedicarse al cine es una carrera de fondo, pero cada vez soy más consciente que es de ultra fondo. Conforme avanzas el camino se estrecha, y por él cabe menos gente. Por eso si ha habido grandes e ilustres cineastas aragoneses es porque precisamente a eso no nos gana nadie. Reblar? Jamás!
4. ¿Cómo ves el panorama del cine aragonés? ¿hay cantera?

Hay presente y hay futuro. Las instituciones deben de aplicar en la realidad el discurso teórico que tienen últimamente, dejar de mirar el cine como elemento cultural y verlo como un ente industrial, capaz de generar riqueza y empleo. Y nuestra labor es complacer al espectador, que en última instancia es el que tiene que disfrutar con nuestro trabajo.

5. ¿Qué grado de importancia tiene para ti el material técnico audiovisual?

Pues cada vez menos. Cuando tienes un buen actor delante te das cuenta que podrías rodar con un móvil, y esa historia tendría la misma fuerza. Es cierto que conforme avanzas en tu carrera exiges un mínimo, aquel que nuestro subconsciente asocia con el cine “profesional”, pero vamos, eso tampoco será obstáculo para contar buenas historias

6. Una complicada. ¿En qué te diferencias del resto de directores?

Pues como director… en nada. Me considero un director “normal”. Sin embargo te diré que como productor sí que noto que desde que supe que nadie vendría a tirar del carro por ti, había que suplir el talento con más esfuerzo, más ganas, y más ilusión si cabe. Y ahí estamos, moriremos con las botas puestas.
7. Ahora estás trabajando en tu próximo proyecto “Laya”“¿Qué nos puedes avanzar?

Que es una película de acción y aventuras en un entorno post apocalíptico. Rodaremos en otoño del año que viene en inglés con la intención de internacionalizar el proyecto, Pero no quiero desvelar mucho más por la sencilla razón de que seguimos peleando duramente para conseguir financiarla. Queremos dar un paso adelante y rodar con un presupuesto en condiciones.
Si quieres saber más de Ignacio estaregui y su trabajo puedes visitar su Web: www.ignacioestaregui.com

Foto de portada de Alex Abian